El
consumo frecuente de pescados contribuye a reducir el riesgo de sufrir cáncer
de mama, gracias a los ácidos grasos Omega 3 del tipo DHA y EPA que contiene
este alimento, señaló Liliana Vargas, nutricionista del Programa Nacional “A
Comer Pescado” del Ministerio de la Producción.

Asimismo,
otros estudios han determinado que el EPA y el DHA dificultan la movilidad de
las células cancerígenas, reduciendo así el riesgo de invasión, metástasis y
otros procesos degenerativos que se da a nivel celular en los enfermos de
cáncer.
Gracias
a esta propiedad se inhibe la invasión de células tumorales y metástasis, lo
cual es importante porque la mayoría de muertes a raíz del cáncer se producen
por los tumores secundarios que surgen tras la metástasis.
Los
pescados azules o de carne oscura como el bonito, jurel, machete, caballa y
anchoveta, entre otros, contienen mayor cantidad de Omega3, que los pescados
blancos, por lo que su ingesta frecuente podría ser de gran ayuda para prevenir
el cáncer de mama, sobre todo en hombres y mujeres que tengan historial de
cáncer en su familia.
No
obstante, la especialista indicó que las enfermedades neoplásicas en muchos
casos se generan por factores ambientales y hábitos de vida, por ello recomendó
que, además de consumir pescados tres veces por semana, debe mantenerse una
alimentación equilibrada, donde se incluyan verduras, cereales, frutas y agua;
tener una actividad física constante y mantener hábitos saludables de vida.
El
Programa Nacional “A Comer Pescado” del Ministerio de la Producción fomenta el
consumo de pescado en sus diferentes presentaciones: fresco, en conserva y
congelado, por ser un alimento altamente nutritivo y beneficioso en toda etapa
de vida.
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