Claudia
Pineda Melendez trasladó a su menor hijo con fiebre alta al hospital sin
imaginar que los médicos y enfermeros iban a controlar la fiebre, estos le
colocaron una inyección en su muslo – izquierdo- del menor y para colmo la
aguja se quedó impregnado en el cuerpecito por varios minutos
Los
llantos del menor, la desesperación de la enfermera conllevaron a que la situación
se convirtiera en momento de angustia, dolor y mucha desesperación por parte de
la madre.
Luego
la inyección fue retirada del cuerpecito del menor quien no paraba de llorar.
Los hechos motivaron a que la madre comunicara a la policía y a la fiscalía quienes
llegaron y constataron los hechos.
Lo
irónico del caso es que la enfermera de apellido Vergara y el medico Tuya se reían
en plena diligencia que desarrollaba la fiscalía.
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